Aplicada en pequeñas concentraciones ayuda a pacientes con espasticidad o distonía | La toxina botulínica también cura

En 2007 el IVSS instauró el Plan Nacional de Toxina Botulínica para sujetos con espasticidad

La toxina botulínica tipo A, esa sustancia rejuvenecedora tan codiciada entre hombres y mujeres por su capacidad de hacer desaparecer las arrugas, hace tiempo que se emplea clínicamente para mejorar la calidad de vida de pacientes con severos problemas motrices de origen neurológico.

Este uso del veneno butulínico fue descubierto por casualidad, cuando alguien notó que los pacientes intoxicados con alimentos contaminados con la toxina butolínica, morían porque la sustancia les relajaba totalmente el cuerpo, al punto de que sus sistemas dejaban de funcionar.

A partir de este dato, los investigadores concluyeron que si se aplicaba la toxina en pequeñas concentraciones se podía ayudar a pacientes con espasticidad o distonía, según el caso.

La espasticidad es una dolencia que se caracteriza por la rigidez y acortamiento de los músculos. La distonía se refiere a contracciones que pueden generar y anormales y movimientos repetitivos de los músculos.

AL ALCANCE DE LA GENTE

Para asegurarle a las y los pacientes el acceso a este procedimiento -que ha probado ser efectivo- en febrero de 2007 el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS) instauró el plan nacional de toxina botulínica para personas con espasticidad.

“Éste cuenta con un banco que tiene el producto para atender a pacientes de toda Venezuela, asegurados o no asegurados, y sin costo alguno”, recalca Joyce Bolaños, coordinadora nacional de espasticidad del IVSS.

Hasta agosto de este año, 9.400 pacientes, entre niñas, niños, adultas y adultos, han sido atendidos por el plan. La mayoría ha sobrevivido a eventos vasculares cerebrales. Otras y otros padecen de lesiones medulares, traumatismos cráneoencefálicos, parálisis cerebral y esclerosis múltiple. “Queremos que la población se entere de que puede recurrir a esta opción”, expresa Bolaños.

AGONISTAS Y ANTAGONISTAS

El paciente espástico es aquel cuya rigidez muscular afecta el movimiento, deteriorando su calidad de vida. “La espasticidad es una enfermedad que surge como respuesta inmediata a una lesión en el sistema nervioso central (cerebelo, tallo cerebral y médula espinal), encargado de ordenar al músculo a realizar el movimiento o la proposición del movimiento”, afirma Joyce Bolaños.

Para hacer comprensible de qué se trata este mal, Bolaños explica que “el cuerpo humano está diseñado para realizar movimientos con simetría, equilibrio y sincronía; ya sea en forma inconsciente a diario -masticar, caminar, subir escaleras-, o con un mayor entrenamiento como una habilidad artística -bailar ballet clásico, salsa o reggae-, o deportiva -saltar con garrocha o jugar fútbol”.

Esa maravillosa coordinación de movimientos es posible gracias a músculos agonistas (extensores), los que ejecutan el movimiento, y músculos antagonistas o flexores, que se le oponen.

Pero, ¿de qué depende que los músculos se muevan o no, de una forma u otra?

“De la organización cerebral, que le da a cada músculo una función. No hay una lista específica de unos y de otros, porque unos músculos pueden ser agonistas para una cosa y antagonistas para otra”, aclara Bolaños.

El gran problema -añade- es cuando se lesionan las estructuras del sistema nervioso central y pierde el control afectando el sistema motriz, dando origen a patologías del movimiento o del desplazamiento.

“Cuando se lesiona la organización del cerebro con secuelas en el sistema motor, el movimiento cotidiano, que antes era mecánico, se tiene que volver consciente para poder manejarlo. Entonces empieza una lucha entre agonistas y antagonistas porque la persona quiere moverse, pero el antagonista no la deja. Es una estructura distónica, es decir, alterada para organizar la proposición y el movimiento”, detalla al especialista.

Este es el caso del paciente distónico, cuyo músculo o grupo muscular no obedece. Por eso dice: “Doctora, no puedo manejar este brazo, quiero moverlo de una manera, pero lo que hago es pegarle a la gente que está a mi lado”, cuenta Bolaños.

La espasticidad es cuando no hay agonismo ni antagonismo, sino un músculo tieso y contraído permanentemente y el movimiento no es posible. Esos músculos que quedan en desuso se atrofian, las articulaciones también se congelan y derivan en artrosis. Cuando la persona queda paralizada de un lado, arrastra esa parte inmóvil y trata de manejar el otro lado, lo que agrava más la situación.

MÚSCULOS RELAJADOS

La ayuda para las y los pacientes se aplica de la misma manera que se hace con los tratamientos cosméticos para borrar las arrugas. En efecto, para luchar contar la distonía y la espasticidad, los neurólogos y fisiatras inyectan los músculos afectados con determinadas cantidades.

La dosis relaja los músculos durante unos tres a cuatro meses, tiempo que aprovechan los fisioterapeutas para facilitar las terapias de rehabilitación.

La toxina butolínica se aplica en puntos definidos y en un cantidad proporcional al tamaño de los músculos. “Por ejemplo, si el objetivo es relajar los músculos de las piernas que por espasticidad toman una posición fetal y se van encogiendo, con la toxina no sólo logramos estirarlos, sino que aprovechamos esa situación para realizar los ejercicios. De ahí que el tratamiento anexo sea la terapia, porque si se aplica la toxina y no se trabajan los miembros no se hace nada”, explica Joyce Bolaños.

REHABILITACIÓN CON MÁS FACILIDAD

Uno de los grandes avances logrado con la toxina butolínica es que ayuda a niñas y niños que nacen con problemas motrices de origen neurológico, según el director del Laboratorio de Marcha del Hospital Ortopédico Infantil, Carlos Prato, quien también es médico adjunto de la Clínica de Enfermedades Neuromusculares del mismo centro asistencial.

“A un bebé que no gana desarrollo psicomotor, que presenta extremidades inferiores en tijera, las manos en puño o los pulgares adosados a la mano, por efectos de una parálisis cerebral, desde los 6 meses de vida se le puede aplicar la toxina butolínica para que su cuerpo no esté peleando contra las contracturas y se le pueda aplicar mejor su terapia de estimulación y rehabilitación”, explica.

La toxina butolínica, en definitiva, permite darle al paciente o la paciente la oportunidad de que su espasticidad y distonía sean menos severas, lo que facilita la rehabilita. “Así va a poder caminar, asentar su pie, flexionar su rodilla, estirar sus brazos, disminuir la salivación excesiva que escapa de la boca. Y, de paso, dejar de ser una carga para la familia y para el paciente porque es más fácil brindarle atención”, concluye Bolaños.

HACE FALTA DIFUSIÓN”

Joyce Bolaños indica que de acuerdo con las proyecciones trazadas a través de una herramienta de la página en internet “We Move” (Worldwide Education and Awareness for Movement Disorders / Educación y conciencia sobre trastornos del movimiento a escala mundial), en Venezuela hay un aproximado de 1 millón 560 mil personas con espasticidad.

Explica que una cifra más exacta conocerá el próximo año, gracias a un estudio que se realiza en la Escuela de Sociología de la Universidad Central de Venezuela.

Bolaños comentó que es bajo el número de beneficiadas y beneficiados del plan de toxina botulínica si se le compara con esta proyección. Ello se debe a que hay mucha gente que no conoce el programa, así como hay muchos médicos que no remiten a sus pacientes a los centros asistenciales donde éste funciona.

No obstante, informó que periódicamente se realizan operativos especiales para infiltrar a pacientes con toxina botulínica en entidades federales dónde no está presente el plan. El viernes pasado, se realizó uno en La Güaira, estado Vargas.

DATOS DE INTERÉS

  • Son causas de espasticidad: los accidentes cerebrovasculares (entre ellos las trombosis), parálisis cerebral por falta de oxígeno al nacer, traumas craneoencefálicos por accidente o por violencia, y enfermedades infecciosas e inflamatorias como meningitis.
  • La espasticidad se trata con fenolización (quema del nervio con fenol), pero es muy doloroso.
  • El tratamiento de la espasticidad es multidisciplinario e incluye terapia física, medicamentos orales y relajantes musculares o neuromodulares inyectados como la toxina butolínica tipo A.

AYUDA PARA QUIEN LA NECESITA

Hasta agosto de este año, 9.400 pacientes de todas las edades se han beneficiado

A partir del año 2000, un grupo de especialistas (integrado, entre otros, por Joyce Bolaños, Carmen Galdona y Sergio Sacchettoni) creó la Clínica de Espasticidad del Centro Nacional de Rehabilitación (CNR), con la finalidad de satisfacer la demanda de quienes no sabían a dónde acudir.

“El trabajo comenzó con el empleo de fenol y la toxina botulínica. En este momento, para la espasticidad localizada sólo se utiliza la toxina; para la generalizada, la toxina y el fenol”, cuenta Bolaños.

Quienes necesiten beneficiarse del plan de acceso a la toxina botulínica deben acercarse al Centro Nacional de Rehabilitación, localizado en el Hospital Pérez Carreño de Caracas, o a los hospitales del IVSS que tienen unidades de rehabilitación. En total, el plan de toxina botulínica funciona actualmente en 28 centros ubicados en más de 15 entidades federales del país.

La persona que presenta espasticidad debe ser referida por un médico fisiatra, aunque también puede ser enviada por un neurólogo o traumatólogo. Tiene que presentar el informe del especialista.

“Al paciente que ingresa a la clínica de espasticidad del Centro Nacional de Rehabilitación del IVSS o cualquier unidad de rehabilitación donde ya esté funcionando el plan, se le elabora una historia médica, se le determina el grado de discapacidad, se le selecciona el tratamiento que debe seguir, y se le aplica. El plan no se limita a la entrega de toxina botulínica”, sostiene Bolaños.

Añade: “estamos haciendo educación médica continua para formar recursos humanos. Recibimos fisiatras del interior del país para entrenarlos en el manejo de este tipo de pacientes con espasticidad. Hemos formado médicos de todas partes del país», explica Joyce Bolaños.

Para obtener más información se puede llamar al CNR por el número 0212-885.56.84.

EL PRODUCTO SE LE GARANTIZA A TODAS LAS PERSONAS

Con el plan nacional de toxina botulínica del IVSS se benefician pacientes que son atendidos en el sector privado; como es el caso de Dulce Pérez, una bebé seismesina de dos años de edad que presenta una hemiplegia espástica del lado derecho de su cuerpo y es tratada en el Hospital Ortopédico Infantil.

Su médico tratante, el neuropediatra Carlos Prato, explica que su enfermedad es producto de una injuria cerebral ocasionada por una falta de oxigéno que presentó en el cerebro durante su incompleto periodo de gestación.

La madre de la infante, Yaneth Guzmán, explicó que retiró la toxina botulínica en el Hospital Domingo Luciani de El Llanito, municipio Sucre del Estado Miranda, donde funciona el plan y hay un banco con el producto. También expresó que recibió la apoyo económico del Estado, “a través de la Fundación Casa del Ministerio del Poder Popular para la Alimentación”, para costear los gastos del servicio médico del Ortopédico.

La coordinadora nacional de espasticidad del IVSS, Joyce Bolaños, informó que cualquier paciente puede aplicarse la toxina botulínica con el médico de su preferencia, siempre y cuando éste contacte con los coordinadores del plan y estén capacitados.

T/Alexander escorche Caña
F/Oscar Aria

Buenos dias:

Le escribo desde Colombia. He estado leyendo sobre este tema debido a que mi mama hace mas de un ano presenta un problema con su habla. despues de muchos examenes, le encontraron que sus cuerdas vocales estan bien pero, que los musculos de la laringe y su lengua tienen un espasmo lo que no le permite hablar adcuadamente. Le han aplicado estas inyecciones de toxina butolinica pero con el fin de evitar tanta salivacion, pero no nos han dicho nada sobre el tratamiento del espasmo en la lengua, mas alla de unas fisioterapias, que por lo que hemos visto no muestran ninguna mejoria. Como imaginara esta es auna situacion muy dificil no solo para mi mama sino para toda la familia. Ella esta muy deprimida y hasta ha manifestado que quiere morirse. Agradeceria mucho cualquier informacion que pueda suministrarme sobre tratamientos al respecto o quizas algun medico que pueda verla aca en Colombia.

Mil gracias de antemano.

  • Bendito sea Dios! Hace años padezco una Disfonía espasmódica (voz intermitente) q me afecta desde los 17 años. Inteté tratarme en el Universitario en ese entonces y me comentaron q la Toxina Botulínica era sumamente costosa, yo no contaba con esa cantidad de dinero!. Ahora leo este artículo, más de un año después de haber sido publicado y es como ver un rayito de luz. Solo uno q padece este tipo de problemas de salud sabe lo q se siente, la incomodidad, la dificultad para poder comunicarse y q decir de tener q hablar en público…… MUCHAS GRACIAS….. =) ya pronto me comunico con ustedes para q me inyecten mis cuerditas vocales…..auch, debe doler, pero valdrá la pena el dolorcito!

    Elena (Caracas) =P

  • buenos dias,hace cinco años sufri un trauma craneoencefalico,que me dejo como resultado una hemiplegia, de el lado derecho,Quisiera saber si en colombia existe este tratamiento y si existe me ayudarian con la direccion.GRACIAS.

  • Buenos dias me encuentro en puerto ordaz mi caso es que mi mama hace dos años presenta distonia mioclonia y se encuentra muy deprimida y tiene mucho dolor en el cuerpo se desespera y quiero ayudarla. encontre esto como hacer para mejorar sus calidad de vida