Análisis/ Contexto político podría llevar la competición fuera de las canchas deportivas|Una rivalidad más allá de lo deportivo

La rivalidad deportiva entre Colombia y Venezuela es mayor de edad. Pero esa rivalidad, hasta ahora, no había pasado del plano deportivo.

Los venezolanos ganan en algunos deportes y los colombianos en otros. La última edición de los Juegos Suramericanos es una prueba. Muy pareja fue la pelea. Igualados en oro.

En el deporte más emblemático de los colombianos, el fútbol, la oncena de las ocho estrellas ha ganado en varias oportunidades a los neogranadinos en las eliminatorias a los mundiales. En casa y como visitante. Fuimos al Mundial Juvenil de Egipto dejando en el camino a nuestros vecinos. Clasificamos para el mundial femenino Sub-17, Colombia no. En la más reciente edición de la Copa América, Venezuela accedió a la segunda fase y Colombia quedó eliminada en las primeras de cambio.

También en boxeo, pesas, gimnasia, los venezolanos se han impuesto a los colombianos. Los logros en los últimos años lo demuestran. Nuestro deporte avanza con el respaldo que el Gobierno Bolivariano le ha dado a nuestros atletas, técnicos y federaciones.

Esta versión de los Juegos tiene características especiales para el seleccionado venezolano. La confrontación política entre ambos países en los últimos años y la posición extremista y parcializada de los medios de comunicación colombianos le dan un toque extradeportivo.

Debemos sumar la actuación de los medios privados en Venezuela que ya han dado muestras del antivenezolanismo en otras competencias deportivas.

En los Juegos Panamericanos de Dominicana las empresas de difusión de Venezuela omitieron, o minimizaron, los logros de nuestros compatriotas. La victoria histórica de Venezuela ante Brasil en voleibol no recibió la cobertura requerida. No obstante, le dieron prioridad a los abucheos que recibió Magglio Ordóñez en el Clásico Mundial de Béisbol. Amén de la cotidianidad mediática miserable que desde hace rato le ha dado la espalda al país.

Negras se las verá Venezuela con el tratamiento que recibirá de los medios de comunicación social en Colombia y a través de las agencias internacionales de noticias”, opinó César Prieto Oberto, economista y expresidente de la Federación Venezolana de Atletismo.

Venezuela será tratada con indiferencia y hostilidad, además de que la actuación de sus atletas será, no tan sólo minimizada, sino hasta satanizada”, agregó.

De mucho coraje, entereza y dignidad, además de caballerosidad e hidalguía, debe rodearse la mentalidad de los deportistas para afrontar esta situación”.

Ante la presencia de los gigantes del sur -Brasil y Argentina- los seleccionados de Colombia y Venezuela tendrán que luchar por el tercer puesto. Y esa lucha va a pasar del plano deportivo al político, aunque no se quiera.

En tierra de Uribe

No sólo se jugará en suelo colombiano, sino que la competencia se desarrollará precisamente en el Departamento donde nació el actual presidente de Colombia, Álvaro Uribe.

Conociendo la opinión pública colombiana los roces verbales entre Chávez y Uribe, los Juegos tendrán un ingrediente picante adicional a la confrontación deportiva entre colombianos y venezolanos.

La lucha del seleccionado venezolano no sólo será ante los otros los países participantes, sino también a contracorriente de unos medios de comunicación que tratarán de llevar la actividad deportiva al campo político.

La Delegación debe tener claro que la prensa colombiana la verá como la Delegación de Chávez”, explicó el periodista Félix Hurtado. “Quisiera imaginar un tratamiento decoroso, pero será difícil esconder la animadversión de algunos periodistas y muchos medios de nuestro país”, acotó.

El trasfondo político “podría campear en las reseñas de las competencias y aún fuera de ellas”, dijo Hurtado.

Venezuela, que no es santo de la devoción de muchos propietarios de medios, tendrá que concentrarse en ganar las medallas”.

T/ Róger Perozo Reyes