En los hogares venezolanos siempre suenan “Año nuevo” y “Faltan cinco pa’ las doce”|Venezuela hace gala de su diversidad musical en Navidad

Los sabores propios de la Navidad venezolana están en su exuberante gastronomía y en la “rica” diversidad de la música de cada región, que cuenta con una serie de géneros y manifestaciones para celebrar la llegada del Niño Dios y del Año Nuevo en reuniones al calor de la familia y las amistades.

Por siglos, las hijas y los hijos de Bolívar han festejado en diciembre al son de canciones emblemáticas que conquistan a las nuevas generaciones.

El musicólogo Ignacio Barreto insistió en la riqueza de la música venezolana, especialmente para celebrar la Navidad.

“Verdaderamente se expresa muy bien el pueblo, la devoción y el carácter festivo de esta temporada con la música en todo el país”, aseveró.

El periodista, melómano y cronista de la salsa Ángel Méndez reconoce que lo “nuestro” en Navidad son los villancicos, los aguinaldos, las parrandas, las gaitas y la música bailable, que “no pueden faltar en ninguna casa, ni el 24 ni el 31”, apuntó.

La salsa que pone a bailar al pueblo durante el año es la gran excluida de estas fiestas, al punto que Gilberto Santa Rosa se rindió y grabó “… yo no olvido al año viejo porque me ha deja’o…”, que el compositor colombiano Crescencio Salcedo popularizo en su país y en Venezuela.

FIESTA CON BILLO

Ángel Méndez asegura que aunque sea 24 de diciembre, en los hogares venezolanos suena “Año nuevo”, que impuso Billo Frómeta en diciembre de 1965 en el disco Fin de año.

Las rumbas decembrinas de Venezuela, afirmó, tienen su origen en los célebres Mosaicos de La Billo´s Caracas Boys, que con el pasar de los años no han dejado estar de moda desde 1961. Este espacio preparado por el músico le daba oportunidades a las parejas de bailar guaracha y luego acercarse mediante un bolero, con cinco canciones sin intermedio.

“Esto era obligatorio en las casas, porque él (Billo) estaba de moda con Cheo García y Memo Morales y su ‘Bolero moruno’.

A la gente le encantaban (los Mosaicos) porque venía guaracha y después bolero”, asentó.

Según Méndez, que se desempeña como director de Programación en YVKE Mundial, el “bailar para pulir la hebilla” en las noches decembrinas venezolanas se lo debe a la orquesta de Billo Frómeta.

“Billo era un cronista musical, él decía lo que pasaba. Diciembre era de Billo porque hacía canciones para Navidad, para cualquier cosa que se le ocurriera, para el fantasma de Gradilla, para la esquina de Junín, se la pasaba en eso y le encantaba, por eso lo llamaban el novio de Caracas”, recordó el comunicador.

Pero además de los éxitos del compositor de música bailable, Ángel Méndez destacó otro hit radial, “El perico”, una parranda con la agrupación Los Tucusitos y su “… yo no me explico, cómo el perico, teniendo un hueco debajo del pico pueda comer”. Durante 55 años este conjunto venezolano se ha mantenido como un símbolo de las fiestas decembrinas.

A mediados del siglo XX, las parrandas sonaban desde inicios del mes de diciembre “porque se hacían muy temprano las misas de aguinaldo”, una tradición que se ha perdido con los años. “En los barrios se disfrutaban muchísimo, porque era la época de las patinatas, no había la inseguridad de hoy en día”, reconoció el periodista.

Méndez rememoró que de joven salía con sus patines a las 4:00 am por la parroquia La Vega, pasaba por el medio de esta comunidad y se encontraba con madres que hacían arepas, en encuentros que se acompañaban con canciones como “El perico”.

“Uno de los mejores soneros que hay en el país comenzó haciendo parrandas en La Vega, que es el Chino Suárez. Oscar D´León también hizo parrandas en su época por allá por Antímano”, comentó.

Ignacio Barreto enumera que entre los aguinaldos que nunca pasan de moda están “Fuego al cañón” y “Un feliz año pa’ ti”, que suenan en cada casa con el sonido de las cuerdas del cuatro “y todo el mundo las canta, porque todo el mundo se las sabe, por el hecho de que todos nos las aprendimos en la escuela”.

El especialista indicó que también suenan aquellos aguinaldos que en la centuria pasada recopiló el maestro Vicente Emilio Sojo, que hablan de las Navidades criollas al menos en el siglo XIX, con letras como “Niño venturoso”, “Espléndida noche”, “Cómo el rocío”, “De contento”, “Tun tun” y “Cantemos, cantemos”.

También está “Purísima”, de Rafael Isaza, compositor del siglo XIX, hijo de José María Isaza que escribió canciones patrióticas.

LA EXPLOSIÓN ZULIANA

Ángel Méndez dice que en las fiestas decembrinas se popularizaron las gaitas zulianas, y “tan importantes son que ‘Joseíto’ (José Rodríguez) el salsero, el timbalero de La Dimensión Latina”, es el autor del “lamento marabino”, que dice: “Cuando voy a Maracaibo y empiezo a pasar el puente, siento una emoción tan grande que se me nubla la mente…”. La canción de las “complacencias” en las radioemisoras se titula “Sentir zuliano”, y fue escrita por el zuliano Norberto Pirela con la música de José “Joseíto” Rodríguez en el año 1971, en el conjunto Los Caracuchos.

En 1976 apareció un LP que marcó pauta, Las gaitas de Simón. Cuñas, locas y borrachitos, una producción de Simón Díaz y Hugo Blanco.

“Las canciones comenzaban a colocarse desde octubre y la primera que se radiaba era “La gaita de las locas”, del dúo formado por Simón Díaz y Hugo Blanco, refirió Méndez.

Barreto puntualizó que “antes la gente esperaba que llegara diciembre para saber cómo eran ese año las gaitas de Simón, que después se las dejó a Joselo. Fueron varios discos que comenzaron en los años 60. Cada año eran gaitas nuevas”.

A decir de este especialista, el género zuliano por excelencia comenzó a ganar popularidad por su difusión en la radio entre las décadas de 1950 y 1960.

“En los años 60 ya la gente esperaba las gaitas en diciembre, como música decembrina. Aunque la gaita de furro, la que más se conoce, no necesariamente es música navideña, lo que pasa es que comenzó a difundirse en esa temporada”, explicó.

Barreto recalcó que la gaita es un género que habla de personajes, de lugares, de las comunidades y que en el estado Zulia se ha interpretado siempre durante todos los meses del año.

“La gaita como género navideño se terminó de imponer en los años 70, con los grupos más viejos: Barrio Obrero, Los Cardenales y Rincón Morales”, resumió.

Son varias las generaciones que han crecido con la interpretación de gaitas emblemáticas como “La moza”, “Viejo año” y “Amigo”. “Estas son obligatorias el 31 de diciembre, sino se escuchan no es 31 y eso que uno sabe que son hasta pavosas, pero hay que ponerlas”, expresó Barreto.

“La grey zuliana”, “La negra del tamunangue” (Anda dile al tamborero), “El negrito fullero” y “María la bollera”, completan la lista de las más sonadas.

OTROS RITMOS

Desde 1963 y hasta la actualidad, no ha dejado de sonar “Faltan cinco pa’ las doce”, una canción de Oswaldo Oropeza inmortalizada en la voz de Néstor Zavarce, en el vinilo El gallo pelón. Este tema, un aguinaldo inolvidable que conmueve a las venezolanas y los venezolanos “se convirtió en un himno”, aseveró Méndez.

El periodista incluye también entre las canciones favoritas del pueblo “El carretero”, cuyo autor es Guillermo Portabales. “Esa es una canción guajira, que en verdad ignoro por qué en diciembre se canta esa canción. Esa es una música completamente jíbara, que desde Puerto Rico se proyectó a América Latina”, mencionó.

Barreto agregó “El burrito sabanero”, de Hugo Blanco, que “está hecha en ritmo orquídea, que no es un ritmo tradicional”. Esta canción tiene una versión en bachata en inglés y español, del cantante estadounidense Romeo Santos.

POR LA VARIEDAD

Por su parte, Ignacio Barreto opinó que estos temas del cancionero navideño son los que se escuchan especialmente por la radio, a los que se deben sumar los cantos tradicionales de cada región del país, como las parrandas que hay en distintas partes, aunque las más conocidas son las de la costa central, con “El cocuy que alumbra”, “La matica”, “Viva Venezuela” y “Alúmbrame el zaguán”, con las que conquistó al público el grupo Un Solo Pueblo.

Remarcó que en comparación con Europa, la sonoridad venezolana en Navidad es “muy rica, porque son tantas las variantes: las diversiones y los aguinaldos orientales que suenan totalmente distintos a los aguinaldos caraqueños o a los llaneros, están las parrandas centrales, las gaitas de furro, los tonos de aguinaldos (occidentales) de Lara, Yaracuy, Falcón y parte de Portuguesa, los aguinaldos y villancicos andinos, que se tocan con violín para la Paradura del Niño”.

A lo largo del mes de diciembre en la patria de Bolívar se dan una serie de fiestas tradicionales asociadas a la música como San Benito, los Santos Inocentes, la Zaragoza y Los locos de La Vela. En los estados Carabobo y Aragua el mismo 24 de diciembre se celebra el baile de Los Pastores.

“Señor/ soy un triste pastor/ que viene de San Joaquín/ y como regalo al niño/ le traigo un violín/ aquí le traigo un violín”, cantó Barreto.

De Bolívar, de la mano de Serenata Guayanesa, se conocen “La barca de oro”, “Casta paloma” y “Corre caballito”.

T/ Várvara Rangel Hill
F/ María Isabel Batista-Archivo CO