Un hombre, una vida, un ejemplo|Víctor Hugo Morales: 90 años de dignidad

Víctor Hugo Morales en su biblioteca

El capitán Víctor Hugo Morales, uno de los protagonistas de la rebelión militar ocurrida el 2 de junio de 1962, conocida como el Porteñazo, cumplió 90 años este 5 de febrero. Su energía es contagiosa y su lucidez envidiable. Aprovechamos su experiencia y su trayectoria para traer la enseñanza de hechos que marcaron nuestra historia hasta la realidad de hoy.

Morales reconoce que es difícil hablar a los más jóvenes del Porteñazo. “Muchos no saben qué pasó porque de eso han pasado 55 años. Incluso, muchos dirigentes actuales, tanto civiles como militares, no habían nacido cuando sucedió”, explica.

En ocasiones se suele calificar a los acontecimientos del 27 y 28 de febrero de 1989, como la primera explosión popular en contra del neoliberalismo en la historia contemporánea de Venezuela. Sin embargo, fue producto de una acumulación de luchas del pueblo por su dignidad y por mejores condiciones de vida.

PRIMER ALZAMIENTO MILITAR CONTRA EL NEOLIBERALISMO

Con su libro "El día que asesinaron a Colombia"

En ese sentido, Víctor Hugo Morales nos aclara que “el Porteñazo ha sido uno de los intentos más abiertos contra el liberalismo económico en América Latina, tras un siglo de rebeldía en Guatemala, en Nicaragua, en Argentina donde la clase trabajadora tiene una larga trayectoria de enfrentamiento contra la oligarquía; se cerraba un ciclo donde los movimientos populares tuvieron una importante participación y fueron reprimidos brutalmente”.

“Aquí en Venezuela también había transcurrido la Revolución de Octubre, un episodio de nuestra historia que creo necesario estudiar más a fondo; este hecho puede verse como el resultado de una transición pacífica de una dictadura como la de Juan Vicente Gómez a unas dictaduras blandas ”, indica Morales destacando los antecedentes de la rebelión cívico-militar en la que participó.

La gesta libertaria del 23 de enero de 1959, que produjo el derrocamiento de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, fue traicionada. Se concibe desde Estados Unidos el Pacto de Punto Fijo, una suerte de falsa democracia en la que los partidos de la burguesía Acción Democrática (AD), socialcristiano Copei y la Unión Republicana Democrática (URD) acordaron alternarse el poder y repartirse los beneficios de la renta petrolera.

Se inició una etapa de persecución e ilegalización del Partido Comunista de Venezuela y otras organizaciones de izquierda, así como de los movimientos sociales que defendían o luchaban por los derechos de los sectores populares.

La juventud progresista militar, pero también la juventud del estudiantado, de la clase trabajadora y campesina jamás perdió sus ideales de construir un futuro mejor y de tener una patria y una sociedad más justas, verdaderamente libre y soberana. Se producen entonces las rebeliones del Carupanazo, ocurrido el 4 de mayo en el estado Sucre, y el Porteñazo, en Puerto Cabello, el 2 de junio.

“Después del 23 de enero, que trajo tantas esperanzas, en esa lucha en la que participó la juventud revolucionaria de la época vino la traición de Betancourt. Pero no estábamos solos. No fue un levantamiento focalizado solo en Carúpano o en Puerto Cabello, fue un movimiento que recogió el sentir de todo el pueblo; y fue frustrado porque hubo delaciones y gente que se echó para atrás”, afirmó.

Pese a que fueron derrotados, estos levantamientos “abrieron un portal para las nuevas generaciones militares y civiles; algunos pensaron que habían eliminado esa semilla de lucha antineoliberal dentro de la Fuerza Armada, hasta que llegó el 4 de febrero de 1992”, indica Víctor Hugo Morales.

ENCUENTRO DE DOS REBELDES

Para Víctor Hugo Morales, ese ciclo histórico dentro de la Fuerza Armada que se inició con el Porteñazo, culminó con el 4 de febrero de 1992.

El comandante Chávez por supuesto que sabía quién era Víctor Hugo Morales. “Yo fui a visitarlo en San Carlos y Yare, pero no me dejaron hablar con él. En una de esas oportunidades solo llegamos a saludarnos de lejos porque no permitieron que lo viera”, recordó Morales.

Y es que sin duda, muchos debían temerle al encuentro de estos dos rebeldes, que finalmente se produjo cuando el Comandante empezó a forjar su movimiento político y llamó a Víctor Hugo Morales a incorporarse.

“Cuando me reuní por primera vez con Chávez, él me dijo: Mi capitán, queremos que usted forme parte del MBR-200. Y yo le dije que estaba dispuesto a participar con una condición. Chávez se asombró, quizás pensando que yo le iba a pedir otra cosa. Y yo le comenté: No me digas más mi capitán, trátateme siempre de Víctor Hugo”, rememoró. Ese fue el inicio de una fraterna amistad basada en el respeto y admiración mutua de dos líderes militares venezolanos que representaron en su momento la dignidad del pueblo en armas.

ENSEÑANZAS DEL PASADO

El Porteñazo fue una rebelión antineoliberal

“Miremos el presente, el futuro parte de allí. Ahora hay que resolver el problema de las colas que siguen siendo caldo de cultivo para la violencia. El pueblo acumuló la vivencia del 27 de febrero del 89; de eso ya han transcurrido 28 años, pero está aún latente y el pueblo no quiere violencia. No basta solo aumentar los sueldos, hay que controlar la inflación”, dice con la autoridad que le da la experiencia.

“Un pueblo con conciencia de lucha salió a la calle el 27 de febrero de 1989 y esos hechos culminaron el 4 de febrero de 1992. La rebelión de Chávez demostró que no se había perdido toda una acumulación de fuerzas de los sectores populares en su resistencia contra el neoliberalismo y el imperialismo”, indicó.

“A Nicolás (Maduro) le ha tocado una tarea sumamente dura y la ha enfrentado con la entereza de un líder que pasó de lo local al ámbito mundial”, resalta Víctor Hugo Morales al hablar de la situación actual en Venezuela.

Para Morales, la diplomacia petrolera y el papel que está jugando el Gobierno Bolivariano en la estabilización del mercado han puesto de relieve el rol del país en la escena internacional. “Donde va Venezuela allí se proyecta la imagen de un pueblo que lucha”, señala.

Para Víctor Hugo Morales es necesario combatir de lleno la corrupción. “No puede existir debilidad ni amiguismo contra ese flagelo. Es uno de los mayores problemas que tenemos que superar”, enfatiza.

SUPERAR LA CONSPIRACIÓN

Los soldados de 1962 fueron ejemplo para la nueva FANB

“La situación que estamos viviendo ahora no tiene precedentes. Ni siquiera en la crisis financiera del segundo Gobierno de Rafael Caldera, donde quebraron los bancos; la gente perdió sus ahorros, los dueños de las entidades bancarias huyeron del país y se robaron el dinero del pueblo. En ese momento mucha gente hasta se suicidó, había miles de personas en la calle sin trabajo”, recuerda.

“No hemos llegado a esos extremos, hoy no vemos eso, pero el pueblo está siendo muy golpeado en todos los sentidos. Hay que superar la conspiración interna y externa para poder superar esta compleja circunstancia”, asegura.

“El Gobierno Nacional ha hecho todos los esfuerzos, respetando la Constitución, hasta donde lo permiten sus competencias administrativas para enfrentar la coyuntura económica, eso nadie puede ponerlo en duda”, indicó.

“Al pueblo hay que pedirle confianza en las medidas que se están tomando para solventar la crisis. Venezuela es un bocado que el imperio no va a soltar, no desde ahora sino desde siempre. Así que como pueblo tenemos que aguantar la ofensiva de Estados Unidos y sus aliados de Europa; la situación por la que atravesamos corresponde a una crisis a escala mundial”, alertó.

CON CAUTELA HACIA EL NORTE

Sobre las relaciones de Venezuela con Estados Unidos ante la nueva administración Trump, Morales consideró: “Afortunadamente la señora Clinton no ganó las elecciones; su intención era llevar al mundo a una tercera guerra mundial. Con Trump hay cosas que nos hacen pensar porque hay sectores muy poderosos en contra de él provocando violencia callejera. Está el grupo Soros financiando protestas. Trump ha entendido que es necesario para su país una distensión en algunos aspectos de la política externa, por ejemplo la confrontación con Rusia. Su posición frente a Ucrania y Crimea también es clara. Por eso hay que analizarlo bien antes de atacarlo o pensar que será igual a la administración Obama”.

“Nosotros tenemos que ser muy cautelosos. En la frontera oeste tenemos un enemigo muy poderoso: la oligarquía colombiana, que cuenta con el apoyo del Pentágono y de la OTAN”, indicó al tiempo que consideró no ser muy optimista con respecto a la paz en Colombia.

En ese punto recomendó la lectura de su libro El día que asesinaron a Colombia. Morales espera que este proceso no termine como el que impulsó en su momento el entonces presidente Rojas Pinilla, que lejos de traer la paz y la conciliación a esa nación suramericana solo sirvió para intensificar más el conflicto y la violencia armada.

Sobre el carácter antiimperialista de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) que tanto es criticado por quienes adversan al Gobierno, Morales no duda un instante en indicar: “La FANB no es apolítica; ninguna fuerza armada en el mundo lo es porque defiende las políticas de Estado. Si estas se construyen sobre un orden dictatorial, las fuerzas armadas defenderán la dictadura como se ha visto en el pasado. Pero si el actual modelo es producto de un movimiento revolucionario que llegó al poder por la vía pacífica para transformar el modelo político y social, la Fuerza Armada respaldará esa postura”.

T/ Modaira Rubio
F/ José Luis Díaz

es verdad hay que darle duro a la corrupcion sobre todo con los alimentos hay mucho bachaque personas infiltradas en el gobierno

  • debemos estar prepararados todos los reservistas ellos vienen con todo y nosotros saldremos a dar el todo por el todo la patria no se negocia la patria se defiende como una madre que defiende sus hijos, yo estaba pequeño cuando el porteñazo y recuerdo vagamente esos momentos saludos