Este jueves Rusia lanzó una dura advertencia en la ONU contra las políticas de hostigamiento de la administración estadounidense hacia Irán. El representante permanente de Rusia ante el organismo, Vasili Nebenzia, denunció que las acciones de Washington no solo violan la soberanía persa, sino que amenazan con «sumir a la región en un caos sangriento» de proporciones incalculables.
Moscú fue tajante al señalar el agotamiento del modelo intervencionista norteamericano. Nebenzia exhortó directamente a la Casa Blanca a abandonar su pretensión de actuar como el «juez del mundo», una postura que Rusia considera anacrónica y peligrosa para la estabilidad global.
Para la diplomacia rusa, lo que Washington presenta como un apoyo a las libertades civiles en Irán es, en realidad, un intento de manual por aplicar métodos de «revoluciones de colores».
Según la evaluación de Moscú, fuerzas externas hostiles están instrumentalizando los desafíos económicos —provocados por las propias sanciones de Occidente— para desestabilizar al país y derrocar a un gobierno que no se pliega a sus intereses.
Denuncia de injerencia directa y retórica irresponsable
El embajador ruso denunció que esta vez el intervencionismo ha perdido todo rastro de sutileza. Señaló específicamente que el presidente Donald Trump ha cruzado una línea roja al llamar abiertamente a la toma de sedes gubernamentales iraníes.
«La retórica de Washington es extremadamente peligrosa e irresponsable», sentenció Nebenzia. «EE. UU. y su grupo de apoyo están utilizando los problemas sociales de la población para incendiar el país, ignorando que el origen de estas dificultades reside precisamente en el bloqueo económico impuesto desde el exterior».
Rusia también recordó que la inestabilidad actual en torno al programa nuclear iraní tiene un único responsable: la salida unilateral de Estados Unidos del JCPOA (Plan de Acción Integral Conjunto, 2015) en 2018. Nebenzia subrayó que el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) jamás ha confirmado fines militares en las investigaciones de Teherán, contrastando esta conducta con la «aventura bélica» de EE. UU. e Israel en julio de 2025.
Aquel episodio estuvo a punto de desencadenar un desastre nuclear con consecuencias humanitarias y ecológicas irreversibles. Ante este escenario, Moscú hizo un llamado a la cordura de los sectores más radicales en Washington.
«Exhortamos a las ‘cabezas calientes’ que preparan nuevos planes de agresión a recuperar la sensatez y a no permitir que se repita una tragedia que el mundo no podrá soportar», concluyó el diplomático, reafirmando la solidaridad de Rusia con el pueblo de Irán frente a la presión extranjera.
