La Misión Permanente de la República Bolivariana de Venezuela ante la Organización de las Naciones Unidas denunció formalmente una agresión armada perpetrada por el gobierno de los EEUU. El embajador Samuel Moncada remitió una comunicación oficial al presidente del Consejo de Seguridad solicitando una intervención inmediata ante los hechos.
El documento detalló que, durante la madrugada de este 3 de enero de 2026, las fuerzas militares estadounidenses ejecutaron bombardeos unilaterales e injustificados. Los ataques afectaron objetivos civiles y militares en la ciudad de Caracas, así como en zonas de los estados Miranda, Aragua y La Guaira.
Violación de la soberanía y el derecho internacional
La representación venezolana aseveró que estas acciones representan una violación directa al párrafo 4 del artículo 2 de la Carta de las Naciones Unidas. El Estado venezolano sostuvo que este uso de la fuerza atenta contra la integridad territorial y la independencia política de una nación que se encontraba en paz.
Según la misiva, esta ofensiva constituye un acto de agresión premeditado y reconocido públicamente por la administración Trump. Las autoridades venezolanas calificaron el evento como un ataque sin precedentes en más de dos siglos, comparándolo únicamente con el bloqueo naval sufrido en el año 1902.
Objetivos estratégicos y defensa nacional
El gobierno venezolano denunció que la intervención busca imponer un gobierno tutelado para facilitar el saqueo de recursos naturales, incluyendo la mayor reserva de petróleo del mundo. En respuesta, la República Bolivariana invocó formalmente el Artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas, reservándose el derecho a la legítima defensa.
En la comunicación dirigida a S.E. Sr. Abukar Dahir Osman, se exige la convocatoria urgente de una reunión de emergencia para discutir los actos de agresión. Venezuela solicita al Consejo de Seguridad que condene la ofensiva y establezca medidas para que el gobierno de los Estados Unidos responda por los crímenes cometidos.
Solicitud de cese al fuego y solidaridad
La delegación diplomática instó al Consejo de Seguridad a ejercer sus buenos oficios para solicitar el cese inmediato de los ataques armados. El embajador Moncada enfatizó que la fuerza del pueblo venezolano prevalecerá ante lo que describió como un ataque cobarde que amenaza la seguridad regional e internacional.
La nota fue remitida también al Secretario General de la ONU, António Guterres, con la petición de que el documento sea distribuido de manera oficial a todos los Estados Miembros. Venezuela reafirmó su tradición pacífica mientras exige que se respete su soberanía frente a lo que calificó como una guerra colonial.
