El estado de Minas Gerais, en Brasil, enfrenta una de sus peores catástrofes recientes tras una semana de intensas lluvias que han dejado 55 fallecidos, decenas de desaparecidos y miles de desplazados, según un informe publicado este jueves por el Departamento de Bomberos.
Los rescatistas continuaron con la búsqueda de víctimas en el tercer día desde que la catástrofe comenzó a última hora del lunes, provocando inundaciones, deslizamientos, derrumbes de viviendas y el cierre de escuelas.
En medio del desastre, el instituto de meteorología de Brasil, Inmet, informó el jueves por la mañana que se pronostican más lluvias con vientos fuertes, y advirtió del riesgo de cortes de energía, caída de ramas de árboles, inundaciones y descargas de rayos.
El Inmet advirtió de un «gran peligro» hasta el viernes por la noche en partes de Minas Gerais, así como en otros estados brasileños, incluidos Río y Sao Paulo, debido a las fuertes lluvias. Esas zonas corren riesgo de deslizamientos de tierra, desbordamientos de ríos e inundaciones importantes, indicó el organismo.
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva reafirmó el compromiso de su Administración con la protección de la vida. A través de sus canales oficiales, el mandatario informó del despliegue inmediato de las fuerzas de seguridad y protección civil en misiones de rescate y asistencia humanitaria.
Como parte de la estrategia de recuperación, el Gobierno Federal autorizó el desembolso de 3.4 millones de reales destinados a la reconstrucción de infraestructura crítica y al apoyo directo a las familias afectadas.
La catástrofe ha puesto nuevamente sobre la mesa la urgencia de políticas de vivienda digna. Según datos del Centro Nacional de Monitoreo y Alertas de Desastres Naturales (Cemaden), casi una cuarta parte de la población de Juiz de Fora vive en zonas de alto riesgo.
«La adaptación climática no es una opción, es una prioridad de vida. No se trata solo de reaccionar, sino de transformar la infraestructura para evitar que la pobreza siga siendo un factor de riesgo mortal», dijo Natalie Unterstell, fundadora del Instituto Talanoa, un centro de política climática.
Este evento ocurre tras la dolorosa experiencia de Rio Grande do Sul en 2024, recordando que los eventos climáticos extremos son cada vez más frecuentes y severos debido a la acción humana y el calentamiento global. Para la región, el mensaje es claro: la lucha contra el cambio climático es, en esencia, una lucha por la supervivencia de los pueblos más pobres.
La tragedia que hoy enluta a Minas Gerais no es un hecho aislado, sino el síntoma doloroso de una crisis climática global que golpea con mayor saña a quienes menos tienen. Mientras las labores de rescate continúan entre el lodo y la incertidumbre, la cifra de 55 fallecidos, más de una decena de desaparecidos y más de 230 rescates es un llamado urgente a transformar los modelos de desarrollo que históricamente han confinado a las mayorías populares a zonas de alto riesgo estructural.
