El presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, se declaró inocente durante su primera audiencia ante la justicia de Estados Unidos, celebrada en el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York, donde enfrenta acusaciones de narcoterrorismo y otros delitos federales.
“Soy inocente, no culpable, soy un hombre decente, sigo siendo presidente de mi país”, expresó el mandatario ante el juez Alvin Hellerstein, con la asistencia de un intérprete. Maduro indicó que conocía la acusación, aunque no la había leído en su totalidad, y que la había conversado parcialmente con su abogado defensor, Barry Pollack, conocido por haber representado al fundador de WikiLeaks, Julian Assange.
Antes de formalizar su declaración, Maduro afirmó ante el tribunal: “Me considero prisionero de guerra. Me capturaron en mi casa de Caracas”. En la misma audiencia, su esposa, Cilia Flores, también se declaró inocente. “No culpable, completamente inocente”, manifestó. El juez informó a ambos sobre su derecho a notificar al consulado venezolano, solicitud que fue aceptada por la pareja.
Durante las intervenciones de la defensa, Pollack calificó la detención de Maduro como un “secuestro militar”, mientras que Mark Donnelly, abogado de Flores, denunció que ella sufrió “lesiones importantes” durante el procedimiento, por lo que solicitó exámenes médicos.
Según la acusación estadounidense, Maduro y Flores enfrentan cargos por conspiración de narcoterrorismo, importación de cocaína, posesión de armas de guerra y colaboración con organizaciones criminales calificadas como terroristas en EE.UU., delitos que conllevan penas de entre 20 años y cadena perpetua. Las autoridades estadounidenses señalan a Maduro como presunto líder del llamado “Cártel de los Soles”.
Los hechos se producen tras una operación militar ejecutada el sábado en territorio venezolano, que culminó con la detención de Maduro y Flores y su traslado a Estados Unidos, donde permanecen recluidos en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn.
En Caracas, el Tribunal Supremo de Justicia ordenó que la vicepresidenta Delcy Rodríguez asuma de forma temporal la Presidencia, mientras varios países, entre ellos Rusia, exigieron la liberación del mandatario y rechazaron la acción militar.
El presidente de Venezuela deberá comparecer nuevamente ante el tribunal estadounidense para una audiencia el 17 de marzo, según dictaminó el juez Alvin Hellerstein.
Hasta entonces, el mandatario venezolano deberá permanecer bajo custodia.
